La avena no necesita azúcar ni fruta para funcionar en el desayuno. Cocinada con agua y una sazón suave, puede servir como base cremosa para champiñones y huevo. Esta versión es útil si te gusta la textura de la avena, pero prefieres sabores salados por la mañana.
Ingredientes para un tazón
- ⅓ de taza de hojuelas de avena sin sabor añadido.
- ¾ de taza de agua, ajustable según las instrucciones del envase.
- 1 taza de champiñones cultivados rebanados.
- ½ jitomate en cubos.
- 1 huevo cocido con clara y yema firmes.
- 1 cucharadita de aceite.
- Pimienta, hierbas y sal al gusto.
Elige avena simple. Una mezcla instantánea endulzada o saborizada no dará el mismo resultado. La cantidad de líquido puede variar entre hojuelas finas y gruesas, así que usa la información del producto como punto de partida.
Preparación
- Cocina la avena con el agua siguiendo el tiempo del envase. Remueve cuando sea necesario para que no se pegue al fondo.
- Mientras tanto, calienta el aceite en una sartén y añade los champiñones.
- Deja que suelten líquido y que este se reduzca. Incorpora el jitomate y cocina unos minutos más, hasta obtener un acompañamiento sin exceso de agua.
- Prueba la avena y ajusta la sazón. Si está muy espesa, añade agua caliente de cucharada en cucharada.
- Sirve en un tazón, coloca encima los champiñones y termina con el huevo cocido cortado en mitades y las hierbas.
Cómo elegir la consistencia
Para una base espesa que sostenga el acompañamiento, utiliza el líquido justo y deja reposar brevemente. Para una preparación más suave, añade agua al final. La avena seguirá espesando mientras reposa; por eso es mejor servirla poco después de cocinar.
No intentes corregir champiñones muy húmedos añadiendo más avena seca directamente al plato terminado. Reduce el líquido en la sartén antes de montar el tazón. Así puedes controlar cada parte sin dejar hojuelas sin cocer.
Variaciones sencillas
Si no tienes champiñones, utiliza espinaca cocinada y escurrida. Si prefieres otro acompañamiento, prueba tofu cocinado en cubos en lugar del huevo. Puedes terminar con salsa al gusto, tomando en cuenta que algunas ya contienen bastante sal.
Para organizar la mañana, deja los champiñones limpios y el huevo previamente cocido y refrigerado. Mantén los componentes que requieren frío dentro del refrigerador hasta usarlos. La preparación de la avena puede hacerse al momento y suele requerir poca atención, según la variedad.
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Receta editorial con imagen ilustrativa.


